Anriquelis Barrios: Su compromiso es la dorada

Por Ydanis Navas

Prensa/IND/Jabeando/Deportivas/06-06-2019.- Determinada, cercana y extrovertida. Anriquelis Barrios es una judoca que ha tenido pequeños tropiezos a lo largo de su carrera deportiva; sin embargo, a sus 25 años de edad puede presumir de respetables logros que se han ido sumando desde sus inicios en la disciplina y todo esto es gracias a su capacidad de decisión en cada uno de los pasos que se ha planteado en su vida y que la convierten hoy día en una referencia del judo femenino de alto rendimiento en el país y en la región.

Barrios nació el 20 de agosto de 1993 en Ciudad Guayana, estado Bolívar. Para ella el judo es parte de su ADN pues, proviene de una familia especialmente marcada por la disciplina deportiva. Su madre Anny Hernández, al igual que ella lo es ahora, formó parte del selectivo nacional de la especialidad durante su juventud y su padre Pablo Barrios, fue entrenador de la modalidad de combate. Sus dos hermanos Pablo y Alighyere Barrios tampoco se saltaron la tradición y fueron partícipes de la práctica oriental.

De manera categórica, asegura que el judo es su estilo de vida. «Yo pienso que como siempre he hecho judo y mi entorno es judo, es muy difícil que sea diferente. Toda mi familia es judoca. Mis tías se casaron con atletas de la especialidad, se conocieron en el judo. La familia es así».

No es coincidencia entonces que su pasión se haya ido formando desde los tres años de edad cuando -reconoce- tuvo su primer contacto con el tatami. Empero, no fue el único terreno explorado, también jugó voleibol, fútbol, bailó hip hop y danza árabe, hizo modelaje y tuvo especial conexión con el kikimbol, le gustaba. Pero al final terminó inclinándose por el judo, por lo que destaca «no duraba más de un mes en ninguna de las otras» actividades debido a sus compromisos competitivos.

Su primer evento internacional como selección tricolor fue a los 11 años cuando participó en el Campeonato Panamericano Infantil (2004) y donde resultó líder en su categoría, hazaña que repitió luego en la división Junior en 2012. Al igual que una medalla broncínea durante una cita universal de esta última categoría.

También ha disputado Grand Slams, Abiertos Panamericanos y Europeos, Mundiales y Grand Prix; logrando posicionarse entre los tres primeros lugares en 19 citas de 32 a las que asistió.

LA ACTITUD LO ES TODO SOBRE EL TATAMI

Para lograr ubicarse en los peldaños sobre el podio, Anriquelis está consciente de que la actitud es fundamental tanto en los entrenamientos como durante las competencias por lo que se confiesa persistente, determinada y con una dosis importante de fe. «Creo que la actitud tiene que ver mucho en todo. Yo a veces estoy que no quiero competir y, cuando no quiero competir, me va mal. Tengo que ir enfocada y con mi mejor actitud».

Y como una cualidad lleva a la otra, la confianza en sí misma es igual de importante. Por ello, mantener el contacto con su familia, en especial su madre, recobra gran protagonismo en este aspecto y forma parte de su rutina diaria. Es su apoyo incondicional. «La comunicación entre ella y yo es muy buena. Es como mi mejor amiga, le cuento todo y siempre trata de apoyarme. Eso es lo que amo, la conexión entre ambas es perfecta».

Evolución. Actualmente, posicionada en la casilla dos de su división (-63 kilos) en el ranking panamericano, esta es su tercera oportunidad en unos Juegos de este nivel, estuvo en Guadalajara (2011) y luego en Toronto (2015). Este es el segundo ciclo olímpico en el que participa. Vio acción en las fases clasificatorias de Río 2016, actuaciones que se perjudicaron por aspectos técnicos, perdió los puntos acumulados hasta entonces debido a que subió de -57kg a la categoría de los -63 kilogramos, por lo que pasa a ser eliminada del equipo que conforma la ruta de las olimpiadas.

Esta experiencia fue muy difícil pero se trazó como objetivo personal culminar la ruta de Río. Ahí «comencé a viajar sola» y, a la par, su evolución en el judo, a madurar y a verlo desde otro punto de vista. Desde ese tiempo y hasta ahora su visión y su norte están más definidos.

A diferencia del anterior, este nuevo ciclo olímpico ha podido mantenerse con el equipo nacional con miras a Tokio 2020. Camino en el que se ha visto bañada en oro en las citas multideportivas: Bolivarianos de 2017, Suramericanos de Cochabamba y Centroamericanos de Barranquilla de 2018 al proclamarse campeona.

JAPÓN: UNA OPORTUNIDAD DE CRECIMIENTO

Ahora la vida le coloca nuevos retos, para su beneficio. Por medio del «Programa de Solidaridad Olímpica» gestionado entre la Federación Venezolana de Judo, su similar de Japón (FJJ), el máximo rector internacional de la especialidad (IFJ), el Comité Olímpico Internacional y el COV se unirá a su compañera Elvismar

Rodríguez y completará, como becada, una preparación durante un año en la Universidad de Tokai, Japón. Territorio que es la cuna de la especialidad. Experiencia que coincide, además, con la sede de la cita multidisciplinaria Tokio 2020, y que servirá como parte de su preparación a los PanAm de Lima 2019.

«Cuando me enteré lo primero que pensé fue en el calor de la gente, lugares y comida venezolana. Los voy a extrañar. Pero estas son oportunidades que uno no puede desaprovechar. Y la verdad estoy muy feliz porque voy a ir a mejorar mi judo, a subir mi nivel y aparte a aprender otro idioma, eso es muy bueno para mi futuro».

Así, Barrios dará los últimos toques de su preparación en tierra nipona teniendo como norte liderar el podio de Lima 2019. «Yo quiero la medalla de oro, la deseo y estoy trabajando por ello. Es un compromiso que tengo conmigo y con mi país».

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