La vez que ponché al “Terrible” Pérez

Por: José Cuevas

Digno representante de Venezuela en el campeonato mundial, celebrado en Cuba, en 1941

Prensa/Jabeando/Deportivas/17-01-2020.- Sé que era julio de 1970. Yo tenía entonces 13 años de edad y él, “El Terrible” José Pérez Colmenares, 23 años de fallecido. Estaba allí, parado frente a su estatua, pichándole. Primero con piedritas que había recogido de las tumbas cercanas en el Cementerio General del Sur. Después le lancé chapitas.

A la defensiva estaban mi primo Luis Sojo, “El Pequeño” Juan Fuentes, los hermanos Gutiérrez, Carlos y Rubén (Practicantes de boxeo), así como otros muchachos de los barrios Santa Eduvigis y El León.

Esta rememoración me vino durante la más reciente Misa del Deporte, mientras el párroco en turno “al bate”, reseñaba a los feligreses atletas, reunidos en la iglesia de la parroquia La Pastora, la génesis del denominado Día del Deporte en Venezuela.

El sacerdote en turno recordó que el pasado 6 de enero se cumplieron 75 años de la primera homilía del deporte, ofrendada entonces por su cofrade Francisco de Paula Castillo Toro, en memoria póstuma de los peloteros José Pérez Colmenares y Salvador Argüelles. Por cierto este último pana de su excelencia Francisco en muchas caimaneras de pelota sabanera que jugaban en aquella década de los cuarenta.

A LO HOLLYWOOD

Como una película, tal vez invocando al filme hollywoodense Campo de Sueños (Field of Dreams, que toca el tema del beisbol extraterrestre), me trasladé mentalmente a aquel mes de julio de 1967 cuando, haciendo uso de mis mejores serpentinas, “ponché a la estatua” del insigne beisbolista Pérez Colmenares.

Estatua ubicada en el sepulcro donde yacen los restos del toletero aragüeño ubicado en el Cementerio General del Sur de Caracas

De allí surge esta crónica al mejor estilo de “jolibú” (hollywood) criollo en el campo (santo) de mi querida parroquia Santa Rosalía, cuando irrespetuosamente le propiné tres strikes a la estatua de aquel integrante del llamado Dream Team de la Serie Mundial de Beisbol Amateur del año 1941, efectuada en La Habana, Cuba: “El Terrible Zurdo Pérez”.

Desde entonces estaba en deuda por aquel insulto (ponche) propinado a la esfinge y memoria deportiva del tremendo toletero que fue Pérez Colmenares. Que ante mis envíos, no podía ser de otra manera, lució petrificado. No pudo sacar el bate.

Quizás, dos tumbas más allá, observaba mi travesura uno que sí fue un gran lanzador y que, mire que cosas, también murió en un accidente aéreo, Isaías “Látigo” Chávez.

BIEN VALE UNA MISA

Ya crecidito (62 años de edad), y más de medio siglo después, dejo de lado mi ego de periodista deportivo para disculparme con Pérez Colmenares como pelotero. Reconociéndolo como uno de los jugadores más rendidores que ha tenido nuestra pelota. Así que, como reza el dicho popular: Bien vale una misa del deporte para Colmenares cada año que transcurre.

ENTRE LOS INMORTALES

Pérez Colmenares debutó en el profesional en 1931, mostrando su versátil juego defensivo y poder con el bate con equipos como el BBC de los Latinos, BBC Águilas, el Lucana, Senadores, Deportivo Caracas, Cardenales, Valdés y Magallanes.

Dicha actuación le aseguró un puesto en el combinado de Venezuela que disputó la Copa Mundial de Beisbol de octubre de 1941, en Cuba.

Pérez fildeó primores y con el madero apoyó la labor del resto de sus compañeros de equipo en la copa disputada en el Estadio La Tropical.

Venezuela se impuso en seis de los siete encuentros disputados, encajando una sola derrota ante República Dominicana. En juego extra, pues estaban igualados 6-1, enfrentó y derrotó a Cuba, 4-1, teniendo como héroe a su compatriota, el lanzador Daniel Canónico.

Pérez contribuyó a la victoria de Venezuela impulsando cinco carreras, con 11 anotadas para un promedio de .275 puntos en ocho juegos disputados.

Tras esta actuación, Pérez jugó su segunda temporada con Cervecería, ganando el título de bateo con promedio de .456 en 18 partidos. También fue líder en hits con 31. Pocos meses después de concluir esta temporada 1943-44, falleció en un accidente aéreo en Barcelona, estado Anzoátegui.

BIOGRAFÍA MÍNIMA

José Pérez Colmenares nació el 4 de julio de 1914 en Villa de Cura, estado Aragua. Su excelente bateo y velocidad dio origen al sobrenombre de: “El Terrible Pérez”. En el año 1931 debutó en el profesional con apenas 17 años de edad durante la segunda edición de la llamada Liga Nacional de Beisbol.

Fue un gran fildeador en la primera base y en los jardines, cualidades que lo llevaron a integrar la selección de Venezuela que ganó la Serie Mundial de Beisbol Amateur de 1941, disputada en Cuba. En ese torneo Pérez fue uno de los más rendidores con el madero, dejando promedio de .275 puntos, con once carreras anotadas y cinco impulsadas. En su vida peloteril jugó para los equipos Magallanes, Vargas, Cardenales, Valdés, Princesa y Cervecería Caracas. Falleció en un accidente aéreo acaecido en Barcelona, estado Anzoátegui, el 25 de julio de 1944, En su honor el estadio del equipo Tigres de Aragua lleva su nombre.

ANÉCDOTA

A raíz del fallecimieno del zurdo José Pérez Colmenares, el insigne escritor venezolano y entonces editor del diario El Nacional, Miguel Otero Silva, le dedicó un soneto, titulado: En la muerte de José Pérez

Llanto por la rauda brisa vierte,

dardo en mitad del vuelo detenido,

Gavilán en arcilla convertido,

ágil brazo trocado en leño inerte.

Se asomarán los arcángeles al verte,

cruzar canchas de cielo dolorido

y atrapar el lucero más pulido

en el salto rabioso de la muerte.

Plena estará la celestial tribuna

con vírgenes de nardo y luz de luna,

con monjitas de arroz y maíz tierno.

Y poblarán los gritos los confines

los niños del Señor, los serafines,

si le das un tribey al Padre Eterno.

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