Así vive la insólita y ejemplar cuarentena el uruguayo Amilcar Vidal

Por: Jorge Savia – ecos

Prensa/CMB/Jabeando/01-04-2020.- El boxeador uruguayo Amílcar Vidal y Richard, su hermano mayor y entrenador, regresaron desde EE.UU., donde el primero de ellos iba a pelear el viernes 24 de abril en Las Vegas ante el invicto estadounidense Donald Reed y, sin siquiera haber vuelto a sus casas, se encuentran recluidos en una singular -y por qué no, también ejemplar- cuarentena voluntaria que a partir de la madrugada de este lunes 30 de marzo comenzaron a realizar en el gimnasio de la calle José Serrato y Bruselas.

El lugar de reclusión fue elegido por decisión propia, teniendo en cuenta que en las residencias linderas donde viven en Apóstoles entre Pernas y Coruña hay familiares en franjas etéreas consideradas de riesgo por el coronavirus, y el aislamiento se lleva a cabo en forma tan austera que los Vidal duermen y descansan sobre un colchón de dos plazas que les hicieron llegar en forma especial y está apoyado sobre el piso del gimnasio.

Pugilista y entrenador habían viajado desde nuestro país en la tarde del sábado 14 de marzo con destino final en Coachella, pequeña localidad del estado de California que tiene 25.000 habitantes y se encuentra a 196 kilómetros al Sureste de Los Ángeles.

Desde Coachella fuimos a Ontario en taxi, de ahí en avión hasta Atlanta y después, por la cancelación de dos vuelos, estuvimos varados desde el viernes de tarde hasta casi la medianoche del domingo en el aeropuerto de San Pablo donde dormimos arriba de los bancos”, contó Richard Vidal a ECOS, enfatizando acerca del rigor autoimpuesto para su confinamiento que ni siquiera aceptaron que un amigo fuera a esperarlos en su auto a Carrasco.

Nos tomamos otro taxi y pasamos por casa, pero ni entramos a darle un beso a los viejos, mi señora y mi hijo, porque le pedí a ella que se asomara y me tirara las lleves del gimnasio”.

Nos hicimos traer un surtido de alimentos un televisor, y acá estamos, por 20 días no salimos a ningún lado”, precisó el ex boxeador y ahora técnico de su hermano, que a los 24 años es campeón latino de peso mediano del Consejo Mundial de Boxeo, ostenta un récord de 11 victorias, 10 de las cuales se registraron por nocaut (KO), y ya tuvo el privilegio de pelear en EE.UU., donde el 15 de noviembre de 2019 se impuso al hasta entonces invicto texano Zach Prieto al 1’ 59” del primer round.

El Dr. Wilson Golomar, oncólogo que en su momento fue presidente de la Federación Uruguaya de Boxeo, y el Dr. Leonardo Schiavone, deportólogo que ha oficiado como médico de ring en veladas de nuestro país en muchas oportunidades, asesoraron a los Vidal sobre el régimen de aislamiento que siguen con dos objetivos claros: “No perder la línea de entrenamiento aunque no se sepa cuándo podrá volver el boxeo en el mundo y, también por esto último, para no andar todo el día con la cabeza puesta en otras cosas que no tengan que ver con nuestro trabajo”.

En tal sentido, según supo ECOS, Sampson Lewkowicz -el promotor uruguayo radicado en EE.UU. que maneja la trayectoria de Amílcar Vidal- tiene proyectado hacer reaparecer al boxeador compatriota ante un rival de jerarquía, seguramente el más difícil de todos los que tuvo hasta el momento, en una velada que tendrá lugar en Buenos Aires.

Al llegar a la 01:30 de este lunes al aeropuerto de Carrasco, “nos hicieron controles rigurosos”, detalló Vidal, indicando que “nos tomaron la temperatura y nos hicieron llenar dos formularios”, pese a que ninguno de los dos hermanos tuvo síntomas característicos del virus que azota al mundo en la actualidad.

Pelear en Las Vegas no es para cualquiera, como lo prueba el registro estadístico que establece que Amílcar Vidal iba a ser el primer uruguayo que lo haría después que Alfredo Evangelista -en el marco de los diez combates que protagonizó entre 1977 y 1985 en EE.UU.- peleó por última vez hace casi 35 años en “La ciudad del pecado”.

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